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Bloguería de Paco Muro

¿40 HORAS MEJOR QUE 60?

¿Son los países que más horas trabajan a la semana los más ejemplares en productividad?

 
 

Pues la respuesta es no. Los nórdicos, los alemanes, los franceses o los suizos pueden presumir de altos niveles de rendimiento por hora trabajada y sin embargo son famosos porque si llamas a sus empresas a partir de las cinco de la tarde compruebas que no hay nadie. Cuantas más horas tienes al día para trabajar más tiempo necesitaras para hacer el mismo trabajo, porque el inconsciente distribuye los tiempos muertos de manera distinta si sabe que algo debe estar acabado en un plazo corto que si se dispone de un gran margen de tiempo para hacer las cosas.

60 horas semanales supone diez horas al día 6 días a la semana. En oriente sí se ven este tipo de pautas, los chinos o los coreanos que trabajan tanto en fábricas o en pequeños comercios realizan lo que ellos llaman la autoexplotación laboral, pero ¿eso les da más calidad de vida? Deben trabajar todo ese tiempo para realizar productos de baja calidad que venderán a precios ínfimos con un beneficio igualmente ínfimo. No se trata ni de productividad ni de calidad. 40 horas son escasas en teoría, pero en la época de nuestros padres o abuelos la jornada semanal era de seis días, de lunes a sábado, incluso el colegio era así, hasta el sábado por la mañana. ¿Es que vivían en un nivel de calidad económica y social mejor que el actual? 40 horas ha demostrado ser un sistema perfectamente útil y rentable, siempre y cuando se utilicen bien.

 Cuando un inglés toma un café pierde el tiempo justo de ir a la máquina y llevarse el café a la mesa para seguir trabajando, no se trata de un café con tertulia incluida. A menos horas mayor rendimiento, mayor calidad de esfuerzo y mejora de procesos, porque hacer más con menos siempre obliga a encontrar caminos de eficacia. Alargar el tiempo de trabajo es un paso atrás. El coste laboral en occidente es muy elevado por tanto si todos trabajáramos muchas más horas remuneradas seguiríamos sin ser competitivos en precio.

Otra cosa es que en muchos trabajos se acaba trabajando unas cincuenta horas semanales y sin embargo sólo se reconocen treinta y siete o cuarenta (según cada convenio). En esos casos sí creo que debería regularse con más coherencia con la realidad. Tan absurdo es que no se cuenten las horas extras si son habituales y necesarias, como que esas horas se paguen a un precio muy superior por el hecho de ser horas por encima de convenio. El que quiera trabajar más horas que lo haga, hay personas a las que no les importa trabajar unas horas más al día, o tener más de un trabajo y deben poder ejercer su derecho a trabajar más, pero las “horas extras” deben ser eso, “extras”, es decir, excepcionales.

Es importante que cada trabajador sepa cual es su horario para poder organizarse su vida, y si un día hay que hacer un esfuerzo especial pues se hace, y se cobra si hace falta, pero si se trata de diseñar los puestos de trabajo para que requieran jornadas superiores a las cuarenta horas semanales como estándar la cosa cambia.

Creo que hay que evolucionar en esto de los horarios, que la tecnología pronto permitirá otra forma de trabajar, pero cualquier evolución socio-laboral debe ir orientada a vivir mejor, a trabajar mejor y a disfrutar más. La productividad que se aumenta a base de echar más horas rara vez resulta un avance, más bien es una chapuza de solución.

La imaginación, el rigor, los procesos eficientes, el alto rendimiento en el horario, el trabajo en equipo, la especialización de los trabajadores o la excelencia sí son vías de mejora, de desarrollo, de resultados brillantes y, sin embargo, ninguna de ellas precisa de más horas. Es más, muchas de ellas surgen cuando se pretende aumentar la productividad en el mismo tiempo. Suponga que dos amigos se van a vivir al campo, cada uno compra una casa y ambos contratan a una empresa para que construya una verja que rodee su finca. El primero negocia pagar a los trabajadores por horas, y el segundo pacta un precio fijo que pagará cuando el trabajo esté  bien acabado. ¿Quién tendrá antes su verja? Y seguramente el segundo habrá pagado incluso menos. ¿Verdad que un horario limitado estimula el rendimiento? Mejor 35 horas, de alto rendimiento, que 65 de agotamiento mediocre.

 

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© Otto Walter 2017 · Todos los derechos reservados

 
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