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Bloguería de Paco Muro

¿QUÉ NOS QUITA LAS GANAS DE SEGUIR TRABAJANDO AQUÍ?

Entrevista a Paco Muro en relación con el estudio realizado por Otto Walter: “¿Qué nos quita las ganas de seguir trabajando aquí?”

 
 

 ¿Cuáles son los valores indispensables que debe tener cualquier profesional?

Ser gente encantadora, entender la calidad y el trabajo bien hecho como algo natural, capacidad de adaptarse y evolucionar a diferentes culturas, puestos, proyectos y circunstancias, capacidad de relación con los demás, voluntad de ganarse, por su forma trabajar, el respeto profesional de los compañeros, de los jefes y de los clientes (y de su equipo si es jefe), junto con un permanente espíritu de aprendizaje y cumplimiento de compromisos. 

¿Y cuáles son las condiciones indispensables para ser un buen empleado? 

A los aspectos anteriores añadiría, siempre y cuando tenga un jefe correcto, que sea leal al proyecto, que ayude a su jefe comentándole lo que se debería mejorar. Que sea proactivo y asuma tareas y retos hasta el final, que no genere conflictos ni participe en “pasilleos negativos” y se esfuerce en ayudar a que se mantenga un buen clima en el equipo, que pregunte sin temor lo que desee saber o comprender y que tenga iniciativa para resolver los temas de su ámbito por sí mismo. Que tengan la valentía de comunicar al jefe las actuaciones inadecuadas de empleados que están perjudicando al proyecto o a las buenas relaciones. 

¿Cómo se convierte un profesional en un buen jefe? 

Tratando de ser el jefe que le hubiera gustado tener y aprendiendo cada día de lo bueno y lo malo que ve hacer a otros jefes. Además debe comprometerse en formarse para lograr cuanto antes entender los secretos de la dirección. Deberá aprender a tratar a las personas y ser consciente de la influencia que ejerce desde su puesto, donde cualquier gesto va a ser interpretado. Como consejo universal: sé siempre respetuoso con todos, piensa antes de hablar y mide cada una de tus actuaciones. 

¿Cuáles son los principales defectos de los líderes de hoy en día? 

No controlar sus emociones ni saber actuar en función de las de los demás. A menudo el cargo se sube a la cabeza y se pierde el espíritu de aprendiz. Otro defecto muy común es asumir que al ser jefe debes resolver tú todo y no cuentas con el equipo convirtiéndote en el freno del grupo. Otro defecto muy común es consentir lo que no se debe, o dejar que permanezca en el equipo alguien que claramente es inadecuado, para evitarse tener que afrontar el tema, y con ello traicionar a todos y perder su prestigio profesional. Por último hay muchos que descuidan la comunicación con su equipo, tanto en grupo como individual, olvidando que es una de las facetas esenciales que más deberá desarrollar y cuidar, pues su relación con el equipo fluye básicamente por la comunicación. 

¿Cómo se gestiona el talento potencial y real en las organizaciones? 

Lo primero es detectarlo. Los empleados más valiosos de una compañía, los que denominamos “rotación no deseada” por ser trabajadores excelentes que además representan de forma ejemplar la cultura y los valores de la compañía, deben ser identificados para poder realizar con ellos un seguimiento especial y un sistema de incentivación personalizado que fomente su permanencia entusiasta. En unos casos la clave puede ser un cambio de puesto, o mantenerles el horario, o más salario, o menos viajes, o más responsabilidad, etc, cada persona es un mundo. Tan importante es salvaguardar a los que suman como apartar a los que restan. 

¿Cuál es la mejor manera de motivar a los empleados? 

Hay que partir de un concepto esencial: es absolutamente imposible motivar a todos con todo en todo momento. A partir de ahí hay que tratar de alcanzar, y mantener, el mayor nivel de motivación posible en un entorno de exigencia. Para ello todos deben sentirse bien tratados, debe haber “buen rollo” entre las personas y eso no surge solo, hay que trabajarlo. También es importante que todos sientan que el trabajo que cada uno hace tiene sentido, estar orgulloso de la empresa en la que se trabaja y sentir que lo que se realiza es útil y de calidad, debe haber una percepción generalizada de logros y de nuevos retos y en toda circunstancia todos deben ser y sentirse respetados por sus jefes. Hay que evitar las injusticias y cuidar en extremo la comunicación de calidad. Además no se debe consentir el mal ejemplo ni permitir que alguien que no quiere respetar la cultura y criterios de la empresa se dedique a minar la moral de los demás generando mal ambiente, sea jefe o empleado de base. 

¿Cómo se concilia la vida laboral y profesional con los horarios de trabajo que hay en España? 

A la empresa le debe importar el bienestar de las personas que viven en ella, y para ello se debe cuidar que todos puedan saber que cuentan con el respaldo de la empresa para atender problemas familiares o personales puntuales, o que se buscan formas para hacer más compatible las obligaciones familiares y las laborales. Esto parte de un compromiso mutuo de dar calidad de trato y flexibilidad a los profesionales a cambio de un altísimo rendimiento y alineamiento con el proyecto de empresa. Sólo con ambos compromisos es posible mantener las políticas de conciliación y flexibilidad con la competitividad que garantice la supervivencia de la empresa. 

¿Cuál es el orden de preferencias en nuestro país para seleccionar, cambiar o mantenerse en un puesto de trabajo? (el trabajo en sí, retribución, beneficios sociales, horario, jefe, ambiente de trabajo, compañeros, situación geográfica, etc.) 

En términos generales hay dos factores que permanecen siempre entre los principales para seguir o no en un trabajo: la calidad de la relación con el jefe directo y el ambiente de trabajo entre compañeros. Al margen de esto en función de la edad y la situación personal las cosas van cambiando. Cuando uno es joven desea un trabajo, casi cualquier cosa, para aprender, ganar dinero y empezar a desarrollarse. Aquí no es tan importante el horario, ni el sueldo o si se viaja mucho o poco, sino si puedes aprender y hay crecimiento profesional. A partir de los treinta casi todos empiezan a formar familias y cambias las prioridades: los horarios, el estatus alcanzado o el sueldo poder llevar el nivel de vida al que se aspira van siendo cada vez más esenciales. A los cuarenta ya se ha alcanzado la especialidad profesional y ahí unos quieren alcanzar puestos de dirección, otros consolidar sus trabajos y ahora empieza a pesar más la coherencia del proyecto de empresa. A los cincuenta se desea estabilidad, respeto y proyecto ilusionante.

 

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© Otto Walter 2017 · Todos los derechos reservados

 
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